Intervención del Alcalde de Rionegro en la conmemoración del Bicentenario

Intervención del Alcalde de Rionegro en la conmemoración del Bicentenario

- in Prensa, Rionegro de Verdad
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Fecha: agosto 28 de 2019

Lugar: Plaza de la Libertad – Rionegro

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¡Bienvenidos a Rionegro, bienvenidos a la cuna de la libertad! 

Portamos con orgullo este honroso apelativo no por casualidad.

En 1757 Doña Javiera Londoño, vecina de esta plaza, declaraba en su testamento la libertad de sus esclavos. Lo hizo 106 años antes que Abraham Lincoln emitiera en Estados Unidos la orden ejecutiva para proclamar la emancipación de más de 3.5 millones de personas.

En 1781, los comuneros de Rionegro, de sus ramales San Antonio y Guarne, protestaban en contra de las medidas que incrementaron los impuestos. Sin saberlo, ya defendían una de las más caras premisas de una democracia: la tributación con representación. Estos campesinos, alentados por los hermanos Jaramillo, se levantaron ante las autoridades y forjaron una manifestación de inconformidad.

Dos rionegreros, que se encontraban estudiando en Bogotá, Juan de Dios Morales, precursor de la libertad del Ecuador y José María Salazar, el cantor de la Libertad, iniciaron en Mompox la lucha independentista, anterior al 20 de julio, con un propósito firme: abrazar la Libertad.

Cuando la incertidumbre y el miedo se apoderaron de todos, a causa de la reconquista de los españoles, en el llamado Régimen del Terror, el nombramiento de Presidente Dictador a don Juan del Corral, abrió caminos de esperanza hacia la libertad.

El 7 de febrero de 1813, Rionegro, primera en Antioquia, por mandato del cabildo, proclamó su independencia del gobierno español, reconociendo públicamente al “Soberano Congreso de las Provincias Unidas”

El 21 de marzo  del mismo año, en la sacristía de la iglesia mayor de Rionegro, el “Serenísimo Colegio Constituyente y Electoral”, expidió la primera Constitución de Rionegro y de Antioquia, catalogada como una de las mejor elaboradas en hispanoamérica, inspirada en los principios libertarios de la Constitución de los Estados Unidos de América.

En 1814, partieron de Rionegro hacia el sur los batallones que iban a darle ayuda a Nariño, y ahí, entre los mayores, iba, alegre y a paso firme, un niño de escasos quince años, José María Córdova, llamado a ser epicentro de la parábola vital de la libertad de América. Constituía el frente de batalla con Liborio Mejía y José María Pino.

En 1816 salió de Mompox el realista Francisco Warleta, para vencer la resistencia patriota y lograr la reconquista, apoderándose de Antioquia y asumiendo el Gobierno.

Durante la reconquista española grandes rionegreros murieron fusilados por decisión de Morillo y Sámano, José María Dávila y Liborio Mejía, este último, la expresión de genuino amor patriótico, de sacrificio, de intrepidez.

Tiempo después, en los Llanos Orientales, la libertad despertaba con Córdova, Santander, Serviez, Páez y Bolívar en gloriosas batallas.

Nacía la Campaña Libertadora. La estratégia de Bolívar fue ascender al Páramo de Pisba. En medio de las innumerables dificultades, las tropas mitigaban el hambre y el frío con los himnos patrióticos del rionegrero José María Salazar, retumbando sus voces en los ecos premonitores que se convirtieron en vivas con la victoria de Boyacá.

Regresó Córdova a Rionegro, como Libertador de Antioquia, con tan solo veinte años de edad. Tras su victoria militar en Chorros Blancos, emprendió marcha hacia la costa, persiguiendo al enemigo y liberando ciudades como Mompox, Magangué, Tenerife, y Turbaco. Luego Panamá y después, en la Campaña Admirable por los caminos del sur del Continente, Ecuador, Perú y Bolivia. Culminó con el triunfo de Ayacucho, en donde el militar rionegrero mereció la corona de oro y piedras preciosas que le cedieron Sucre y Bolívar, como el verdadero vencedor de esas épicas batallas.

La recibió con decoro, pero dispuso enviarla a su ciudad, para que todos apreciáramos el valor de la libertad. Infortunadamente no hemos honrado su mandato. Necesitamos que este tesoro repose en el Museo de Artes de Rionegro -MAR-, para que pueda ser apreciada por propios y extraños.

La muerte de Córdova y sus principios liberales de igualdad, justicia y civilidad quedaron en la mentalidad de muchos latinoamericanos.

Él, encarnó el valor, la emotividad y el buen servicio que le debemos todos los colombianos a la Nación. Córdova estuvo en todos los importantes eventos militares de la Independencia, rodeado de intelectuales que entendieron en su tiempo cómo la guerra era el único camino para ser un verdadero patriota.

¡Murió para vencer, para dignificar el honor! 

Rionegro es una ciudad de héroes, la historia los ratifica y nosotros nos encargamos de mantener vigente su recuerdo.

Es un placer para mí como Alcalde de esta maravillosa ciudad recibir esta conmemoración y un honor que la Vicepresidencia y el Ministerio de Cultura nos eligieran. En Rionegro respiramos no solo aire puro sino la historia de las grandes gestas que hacen parte del bicentenario.

 

Termino con esta anécdota:

En 1825, Carl Gosselman, de la Misión Comercial del Gobierno Sueco, destacaba que “El valle de San Nicolás o valle del río Negro parece el compromiso de Dios con la hermosura, el que se me ofrecía a la vista era el paraíso. Desde aquí me parecía uno de los escenarios más bellos en que pudiera descansar la vista humana”. 

Se que ustedes coinciden conmigo: 194 años después podemos asegurar que Gosselman tenía razón. 

Muchas gracias y bienvenidos nuevamente a Rionegro.

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